La vida trae cambios, pérdidas y momentos difíciles de sostener en soledad. Hablar con alguien que comparte tu idioma y tu cultura puede marcar la diferencia, vivas donde vivas.
Aquí puedes hablar como hablas en casa.
La vida no siempre avisa cuándo va a cambiar.
Una pérdida, una ruptura, un trabajo que agota, una etapa que no reconoces.
A veces se acumula despacio. Otras veces todo pasa junto. Y aunque sigas funcionando por fuera, por dentro algo pide una pausa.
Eso que sientes tiene espacio aquí. Y está bien pedir compañía para llevarlo.
Lo que cargas en silencio tiene compañía, aunque no lo parezca.
Sentir que nada alcanza
por más que te esfuerces.
Cargar culpa
por cosas que no elegiste.
Llorar
sin saber muy bien por qué, justo hoy.
No reconocerte
en la persona en la que te convertiste.
Vivir con el cuerpo
en alerta constante.
Sostener a todos
y no saber quién te sostiene a ti.
Ninguna de estas frases te describe por completo. Todas te acompañan.
Sigue el círculo con tu respiración. Inhala mientras crece, exhala mientras vuelve. Leer con calma también es cuidarte.
No necesitas tener las palabras exactas. Elige lo que más se parezca a lo que sientes.
Elige una opción y te contamos cómo se ve desde aquí.
Esto no es un diagnóstico. Es solo una forma de empezar la conversación.
Porque en terapia el contexto lo es casi todo: la forma en que tu familia entiende el deber, lo que se calla para no preocupar a los demás, las expectativas con las que creciste.
Quien comparte tu cultura no necesita que se lo expliques: lo reconoce. Y esa comprensión te permite dedicar cada sesión a lo que importa, que eres tú.
La familia y sus expectativas
Lo que se espera de ti, dicho y no dicho.
La culpa que no siempre se nombra
Por decisiones, por límites, por cuidarte a ti.
El duelo, en cualquiera de sus formas
Una pérdida, un cambio, una etapa que termina.
El choque entre lo que esperabas y lo que vives
Otras reglas, otros ritmos, otras prioridades.
La identidad que cambia con el tiempo
Ya no eres del todo quien eras antes.
Lo que se calla para no preocupar
Ese "todo bien" que cuesta sostener.
Un puente no borra la distancia. La vuelve caminable. Así acompañamos: paso a paso, a tu ritmo.
De este lado
Cómo te sientes hoy: cansado, disperso, en alerta.
Del otro lado
Sentirte acompañado, con más calma y más tuyo.
Un mensaje corto basta. Nos cuentas lo que quieras, cuando quieras.
Conversamos sin prisa para entender qué necesitas y responder tus dudas.
Te proponemos al psicólogo que mejor encaja con tu historia y tu forma de ser.
Tú marcas el ritmo. Nosotros estaremos aquí.
Nadie te dijo cómo funciona esto la primera vez. Aquí no hay letra pequeña.
¿Cómo se agenda?
Nos escribes por WhatsApp o por el formulario. Te respondemos en menos de 24 horas para conocer tu situación y proponerte al profesional adecuado.
¿Cómo es la sesión?
Una videollamada segura de 50 minutos, desde tu teléfono o computadora, en el espacio donde te sientas más cómodo.
Nunca he ido a terapia, ¿qué espero?
No necesitas preparar nada ni saber por dónde empezar. Tu terapeuta guía la conversación; tú decides qué tan rápido avanzar.
¿Qué pasa después de la primera sesión?
Acuerdas con tu terapeuta la frecuencia que tenga sentido para ti. Puedes cambiar de profesional en cualquier momento si sientes que no es el encaje adecuado.
Todo es nuevo. El idioma, las reglas, los silencios. Te sientes agradecido y perdido al mismo tiempo. Nadie te dijo que adaptarse también duele.
"Me esfuerzo tanto que no tengo tiempo de sentir."
Ya construiste algo aquí. Pero a veces te preguntas si perteneces. Las visitas a casa son felicidad y dolor mezclados. Y nadie allá entiende por qué.
"Soy extranjero aquí y ya no soy el mismo de allá."
Tienes raíces aquí. Y también tiras para allá. Criar hijos entre dos culturas, cuidar a tus padres desde lejos, mantener quién eres mientras el mundo cambia.
"Quiero ser fuerte para todos, pero yo también necesito apoyo."
Historias reales, compartidas con permiso. Los nombres se cambiaron para cuidar su privacidad. Leer las historias completas.
Llevaba dos años posponiendo la terapia porque solo imaginar explicarlo todo en inglés me daba ansiedad. En la primera sesión hablé como no hablaba desde que me fui. Lloré, me reí y salí más ligera.
Pensé que aguantar era mi única opción. Trabajaba, enviaba dinero, sonreía en las videollamadas. Hasta que entendí que cuidarme también era una forma de cuidar a los míos.
Migré sola a los 22. Doce años después alguien le puso nombre a lo que sentía: duelo migratorio. Saber que no estaba rota, que era un proceso, me cambió la vida.
Pequeñas cartas para esos días. Llévate la que hoy necesites.
Acompañamos a personas hispanohablantes en Estados Unidos, Canadá, Europa y otros lugares del mundo.
Un espacio en tu idioma, a un mensaje de distancia.
Una conversación de 50 minutos por videollamada segura, desde tu teléfono o computadora, en el espacio donde te sientas cómodo. Tu terapeuta guía, tú decides de qué hablar.
La evidencia clínica muestra resultados equivalentes en ansiedad, depresión y duelo. Muchas personas se abren con más facilidad desde su propia casa.
Sí. La videollamada va cifrada, nada se graba sin tu permiso y lo que hables queda entre tu terapeuta y tú. Tu familia o tu trabajo nunca se enteran.
No. Tu estatus migratorio no es requisito y no se pregunta.
Sí. La conexión con tu terapeuta importa tanto como la técnica, así que te proponemos otro profesional sin problema y sin explicaciones incómodas.
Sí. Coordinamos según el lugar donde vivas, con opciones de tarde y fin de semana.
Nos escribes un mensaje, por el formulario de abajo o por WhatsApp. Conversamos para conocer tu situación, resolvemos tus dudas y, cuando te sientas listo, comenzamos.
Recursos por emoción, no por diagnóstico. Llévate lo que necesites, sin dejar ningún dato.
Cuando extrañas
Extrañar tiene nombre y tiene proceso. Aquí puedes empezar a entenderlo.
Cuando el cuerpo está en alerta
Un ejercicio de respiración para bajarle el volumen al cuerpo. Pruébalo ahora.
Respiración 4·7·8
Inhala 4, sostén 7, exhala 8. Tres ciclos.
Cuando cuesta adaptarse
Otras reglas, otros códigos, otro humor. Adaptarse también se acompaña.
Cuando pesa lo cotidiano
Sostener el empleo y la relación en un país nuevo desgasta. No tiene que ser en soledad.
Sin importar por qué te fuiste
Migrar, mudarte por trabajo o irte a estudiar comparten más de lo que parece. Esto también se acompaña.
Próximamente: meditaciones y audios guiados en español. Visita el blog.
No hay fechas límite ni momentos correctos. Dar el primer paso puede ser tan simple como escribir un mensaje.
Luna no es un chatbot ni reemplaza a un terapeuta. Es una guía que conversa contigo unos minutos para entender tu historia y sugerirte a la persona adecuada.
Luna
Tu guía de bienvenida
Luna no ofrece diagnósticos ni consejo clínico. Solo prepara la conversación para que tu primera sesión sea lo más tuya posible. Lo que compartas aquí no se guarda.
No sabemos exactamente qué estás viviendo.
Pero si llegaste hasta aquí, probablemente llevas tiempo cargándolo solo.
No tienes que seguir haciéndolo.
Leemos cada mensaje con calma y te respondemos en menos de 24 horas, sin compromiso de ningún tipo.
Muy pronto te escribimos para conocerte y responder tus preguntas, con calma y sin compromiso.
Si WhatsApp no se abrió, toca aquí