La autoestima no se trata de quererte más a fuerza. Se trata de entender de dónde salió esa vara con la que te mides, y construir una que sí sea tuya.
La autoestima se construye temprano, con las voces que nos rodearon: familia, escuela, cultura, comparaciones que ni siquiera elegimos. Con el tiempo, esas voces externas se vuelven una voz interna que juzga sin descanso.
Trabajar la autoestima no es aprender frases positivas. Es identificar de dónde viene esa vara con la que te mides, cuestionarla, y con el tiempo construir una definición de tu propio valor que no dependa de aprobación externa.
De dónde vino, quién la puso ahí, y si de verdad es tuya.
Notar cuándo esa voz crítica aparece y aprender a responderle distinto.
Encontrar una definición de valor propio que no dependa de comparaciones ni de aprobación externa.
No se trata de quererte más a la fuerza. Se trata de dejar de exigirte con reglas que nunca elegiste.
Sí, el diálogo interno es un patrón aprendido, y como todo patrón aprendido, se puede modificar con trabajo constante.
Varía según cada persona, pero muchas notan cambios en cómo se hablan a sí mismas desde las primeras semanas.
No. No se trata de forzar pensamientos positivos, sino de cuestionar de raíz las creencias que sostienen la autocrítica.
Puede estar relacionada, sobre todo cuando medirte con estándares de otro lugar o cultura pesa más de lo esperado. Podemos platicarlo en tu primera conversación.
Dar el primer paso puede ser tan simple como escribir un mensaje. Sin prisa y sin compromiso.
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