Se extraña a una persona, un lugar, una etapa de la vida, una versión de ti que ya no está. Todo eso merece espacio para procesarse.
El duelo no es solo por una muerte. También se extraña un trabajo que se terminó, una relación, un lugar, una etapa de la vida, o la persona que eras antes de un cambio grande. Cualquier pérdida importante activa un proceso de duelo, y todas merecen el mismo respeto.
El problema no es sentir duelo: es sentir que no hay permiso para procesarlo, o que "ya debería estar superado". El duelo no tiene un calendario fijo. Tiene un ritmo propio, y se acompaña mejor de lo que se resuelve solo.
A veces la pérdida es clara. Otras veces hay que ponerle nombre primero para poder procesarla.
No hay una fecha límite para "ya estar bien". Avanzamos al ritmo que tu proceso necesite.
Con el tiempo, el duelo no desaparece del todo, pero encuentra un lugar donde no ocupa todo el espacio.
Nadie te dijo que el duelo también puede ser por algo que sigue vivo, solo que ya no está en tu vida.
No. También se procesa la pérdida de un lugar, una relación, una etapa de vida o una versión anterior de ti mismo.
No hay un tiempo fijo; depende de la pérdida y de la persona. La terapia ayuda a que el proceso avance sin quedar atorado.
Sí, es una reacción muy común y no significa que algo esté mal contigo.
Sí. Es una de nuestras especialidades más fuertes: el duelo migratorio.
Dar el primer paso puede ser tan simple como escribir un mensaje. Sin prisa y sin compromiso.
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